miércoles, 28 de abril de 2010

Los secretos de una pareja exitosa



Para amar es necesario que sean dos y en el amor tiene que haber una elección, tal vez la más importante de todas, pues con esa persona compartiremos las responsabilidades de la vida, la casa, los hijos y nuestras penalidades y alegrías. Esta elección se puede realizar de dos formas, una puramente racional u otra emocionalmente intuitiva. Y las razones por las cuales se elige a una pareja, básicamente son: que tú la o la amas, porque el o ella te ama; porque te gusta alguien que pueda ser tu mejor amigo o porque te gusta alguien con quien pueda tener una relación sexual satisfactoria.
Existen dos clases de amor: Amor de compañeros, que es una amistad amorosa entre un hombre y una mujer, basado en el afecto, la confianza, respeto, lealtad y conocimiento íntimo mutuo; y amor apasionado, que se caracteriza por su estado emocional salvaje, en el que se genera confusión de sentimientos. Hay ternura y sexualidad, júbilo y dolor, ansiedad y descanso, altruismo y celos. El amor apasionado es limitado (de 6 a 30 meses) con posibilidad de resurgir a veces. Además, hay una serie de principios por los cuales se explica cómo se forman las parejas y cuáles son los rasgos generales por los que una persona se siente atraída por otra
Proximidad. El contacto mantenido entre dos personas de forma frecuente genera confianza, de tal manera que estos dos sujetos se encuentran más cómodos y llegan a predecir el comportamiento del contrario, además, la proximidad puede crear la atracción. Sin embargo, tiene que haber un sentimiento más fuerte para que esta relación llegue a ser armónica, ya que puede resultar el efecto contrario, que esta proximidad llegue a invadir la vida privada y la relación se convierta en irritante.
Apariencia física. Siempre resulta placentero observar lo que es bello y se tiende a pensar que cuando existe una envoltura bonita el interior también será igualmente bonito. La popularidad que va unida a las personas que son agraciadas físicamente, la seguridad que proporciona así como la autoconfianza, son elementos que atraen de forma importante a los demás.
Características personales. No tienen por qué ser las que realmente poseemos sino las que perciben los demás de nosotros. La generosidad, sentido del humor y el buen carácter son cualidades que procuran comodidad en las relaciones. La competencia, siempre y cuando sea moderada, es otra cualidad que la gente admira, pero el perfeccionismo se percibe con rechazo, porque recuerda a los demás sus propios defectos.
Similitud. Los miembros de una pareja tienden a tener características similares en cuanto a raza, cultura, edad, status, religión, educación, inteligencia, valores y actividades. Aunque es probable que, si satisfacen los requerimientos de uno y del otro, los contrarios se atraigan hasta cierto punto. Esto no sucede así cuando se trata de personas de baja autoestima, por el reforzamiento de las conductas propias en el otro.
Reciprocidad. Somos atraídos por las personas que atraemos y consideramos que con ello demuestran su “buen gusto y criterio”. Esta relación revierte en los sujetos de baja autoestima, porque nunca lo consideran sincero.

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